5/6/08

hallazgos!



Las excavaciones fortuitas por los cajones de mi piso han resultado provechosas gracias al hallazgo de una prótesis de dentadura desconocida hasta la fecha.

La pieza, datada de antes de vivir yo en el lugar porque mia no es, parece corresponder a un hombre o mujer o niño boquerón con orificio en la cara por debajo de la nariz y encima de la barbilla.

Espartana en sus formas, todo indica que su función pudo haber sido la de dotar al propietario de mordedura antes de llegar al más allá.

Fantasearemos imaginando los frutos secos, los torreznos, los llardons, los turrones de alicante, el pan duro que debió morder su poseedor...
y nos queda la gran duda: ¿esto va al contenedor de orgánico?

15/5/08

Tacaritx



Tranquilo en su navegar, parece que las olas le inviten a bailar una nana salvaje que él nunca rechaza.
Atesora entre sus cuadrenas una larga historia triste de feliz final, de eso nos ocupamos nosotros.

Tenemos barco nuevo.

30/4/08

a estas alturas!



Mucho tiempo después del último día en que superé todos los complejos y sigo teniendo pelo (mucho!), no voy en silla de ruedas todo terreno, veo pese a mirar al sol fijamente sin necesidad de eclipses, desapareció el acné de por vida aunque siga bebiéndome el agua de los berberechos...

me dice el dentista que tengo la boca pequeña.

Que así "no puede trabajar".

Seguro que es verdad.
Mi boca parece el ojo izquierdo de Bruce Lee cuando se concentra.
Dormiré mordiendo una botella de plástico de agua por la parte inferior. Cuando me despierte y la botella continue vertical, tendré la boca ideal para que él pueda trabajar.

Todo esto porque no me ha visto bostezar.

17/4/08

puentes



Siguiendo a un gato me he puesto a contar puentes y creo que me he dejado alguno. Tampoco rodeé todos los pozos, distraido por historias de marinos. Excusas para volver a la ciudad de los gatos y la luz blanca. La ciudad de los suicidas.

28/3/08

acuartelados



Desde los cuarteles de invierno señalamos nuevos puntos de fuga para días no marcados en rojo, viendo caer la lluvia y la nieve y la ropa.

14/3/08

7/3/08

peliculero

Sufro efectos secundarios por sobredosis de campaña electoral.

Arqueo las cejas, inflo los mofletes al estilo Popeye, me bailan las pupilas en diferentes direcciones, intento besar bebés, tengo constantemente niñas en la cabeza... bueno, solo una...
No contento con eso, termino todos mis comentarios con frases sacadas de peliculas, aunque no tengan nada que ver con la conversación.

Y me quedo más ancho que Hitchcock sacando barriga.

En el trabajo, por teléfono, con la familia y amigos, en el bar, en la cola del súper... ya he remachado mis conversaciones con estas:

- ¡Que la fuerza te acompañe!
- soy el jinete nocturno!
- Fronkostin! me llamo Fronkostin!!
- ¡yippi kai hey, hijo de puta!
- ¡Jack, eres un hijo de puta!
- ¡el rey sin espada! ¡la tierra sin rey!
- No hay nada peor que sentir picor y no poder rascarse, ¿eh?
- Podria vivir tranquilamente con una mancha de pis en la alfombra!
- Alfredo, no lo entiendo... Si los cortes son míos, ¿por qué tienes que guardarlos tú?
- Cheeenchoooooo!!!
- Soy un ser humano!! soy como los demás!!
- A mi me convirtió en grillo!!... mejoré!
- Totó, me parece que ya no estamos en Kansas!
- REDRUM!
- ¡¡Penitentiagite!! ¡¡penitentiagite!!
- Sé que fuiste tú Fredo, me rompiste el corazón!
- fuera del agua! todo el mundo fuera del agua!
- ¿quién es Kaiser Sossé?
- ¡os maldigo a todos! ¡os maldigo!
- Te he dicho que no me llames Junior!
- he dicho tuampa!!
- Milana bonita!!
- ¡¡Adriaaaaan!!
- ¿me estás hablando a mi?
- Klaatu Barada Nikto!



(¿alguien sabe de que peliculas son?)

28/2/08

Sci-Fri



Terapia de serie B para las noches de fin de semana en las que la pereza te invade el cuerpo.

Sesión golfa casera de ciencia fricción.

18/2/08

¡pelillos a la mar!




La necesidad de un corte de pelo junto al estreno de cierta película sobre un barbero siniestro me han hecho recordar los barberos de mi vida, que han sido todos siniestros.

Mi primer contacto con el gremio de los barrepelos fue de la mano de mi padre, el señor Fumanchú senior. La barbería estaba un paso de casa. Él, el barbero, era un tipo joven con ojeras y especial habilidad macarra en el manejo de las tijeras y la navaja. Aunque su fuerte era el momento de pasar el peine por la nuca. Nadie más me ha hecho las agradables cosquillas con ese movimiento que él conseguia con facilidad.
Por eso me gustaba ir allí a cortarme el pelo.
Por eso y por las revistas que tenia para hacer la espera amena mientras finiquitaba el flequillo del que había llegado antes que tú, cosa frecuente.
Tenia variedad de revistas porno, cómics porno, novelillas porno, calendarios porno. Era un hombre de literatura de género.

Era jóven, simpático, trabajador y bastante yonki, cosa que le produjo un amarillamiento de la piel, una sospechosa caída del cabello y un preocupante temblor del pulso que no supo soportar la moda de la época por las patillas cortas y el apego de la gente por sus orejas, lo que derivó en el cierre de su peluqueria. Por todos esos motivos y además porque murió por el exceso de algo que no era gomina.


Ya recién emancipado en edad de buscar peinado propio, descubrí una nueva peluquería en el barrio.
Entré de lleno entre una bruma de laca a la nueva década y sus peinados de la mano y las tijeras de su dueño, un tipo risueño con el pelo cardado como una madalena pasada de horno que desafiaba la gravedad a base de litros de laca. La réplica de George Michael al estilo barrio.
No era mala gente pero le fallaba su insistencia en recrear pequeñas madalenas humanas. Aguanté hasta donde pude las sesiones abrasadoras de secador y su fuerza sobrehumana a la hora de cepillar el pelo hacia atrás. El día que saliendo de allí me palpé el cráneo y noté la textura de una patata ondulada de Matutano decidí no volver.

No demasiaqdo lejos, un cilindro blanco con franjas azules y rojas me atrajo como la luz a un mosquito melenudo.
Era otra cosa, otro estilo más clásico. No hacía cosquillas al pasarte el peine por la nuca pero tampoco te surcaba la cocotera. Era peluqueramente correcto.
Chistoso, cantarín y agitanado, cumplia su labor sin artificios pero con un pelo (¡como no!) de exhibicionismo. El único sillón de la barbería estaba justo al lado de una amplísima ventana que daba a una calle muy frecuentada, lo que te obligaba a estar expuesto durante un cuarto de hora a los transeúntes que, simpáticos ellos, se detenían por turnos a observarte ataviado con un inmenso babero lleno de pelos mientras los maldecías de reojo apuntando la barbilla al techo bajo amenaza del señor de las tijeras.
La cuarta vez que volví, conscienciado de la performance que iba a protagonizar, me encontré un letrero en la puerta que decía que el cierre era definitivo. El señor cantarín y chistoso se había suicidado.

A partir de ahí, una búsqueda paciente y peli aguda a través de escuelas de peluquería dejándome flequillos y alguna ceja, estilistos, estitontos y un par de veterinarios con aversión a la sangre.
Hasta descubrir a la peluquera a la que he sido fiel durante los últimos años. Sin mayores manías que cortarte el pelo como ella quiere por mucho que le expliques tus prioridades y la extraña obsesión de decorar la peluquería con señoras mayores en posición estática con la cabeza envuelta en papel de plata para que los marcianos no les lean el pensamiento, sospecho.

Desde hace unos días un cartel anuncia que la peluquería está cerrada por maternidad.
Si la lógica existe, su bebé será el anticristo y dará fin a la humanidad con unas tijeras y un peine en las manos.

13/2/08

Equipaje interior



El frío parece distinto cuando se presenta en un lugar ajeno.

Pero se remedia con los abrazos que llevas en el equipaje que no está dentro de la maleta.

11/2/08

¡por mis pinceles!

Tengo el feo vicio de chupar los pinceles cuando pinto con ellos.
Supongo que fue una de las tantas causas que me llevó a utilizar el ordenador para colorear, aunque el resultado sea más frío.

Y el sabor más insípido.


4/2/08

¿por donde ibamos?




Vengo de una travesía de ida y vuelta a una operadora de internet con parada en otra. Y solo en tres meses.

He aprendido un montón de palabras divertidas que no entiendo, me las decían todas las personas que he conocido por teléfono estos días y que me han dado la oportunidad de aprender el baile del robot con la música que ponian mientras esperaba que se pusieran al habla.

He intentado no insultarles mucho. Lo he intentado.

Pero hoy, a día tantos de este mes, en el año que estamos... ¡he visto la luz!
Es de color verde y vuelve a parpadear desde mi router.

¿por dónde íbamos?

6/11/07

Fin del mundo

Un buen día, desapareció.

Sin despedida. Sin excusas, lamentos ni reproches, sin por qués, sin hacer ruido. Ya no estaba.

Pasó tiempo hasta que me di cuenta de que las cosas no pasan porque tienen que suceder y empecé su busqueda. Llegué hasta el fin del mundo para dar con ella.
Estaba ahí, tan lejos y siendo la misma.

No sé que hizo estallar la burbuja de ganas por decirle que también llegué hasta allí pero el caso es que me quedé de espectador, alejado sin decir nada. Era tan bonito lo que veía en su nuevo hogar que no quise romper el encanto.

Seguro que algún día regresa de manera fugaz, y hasta puede que disfrazada con nombre falso me diga un nada comprometedor "hola". Sabré que es ella.

Intentaré ser sutil y discreto para decirle lo que me alegra haberla encontrado, saber donde está y lo bien que está. Estaré feliz de saber que ella sigue allí, en el fin del mundo.

16/10/07

el porque de llevar batin




El último grito en mi barrio es el robo de domicilios. Se lleva.
Entran a horas laborales, claro. Lo hacen en un intervalo de siete a once minutos. No dejan rastro, huellas, pistas ni nada de valor. Se llevan hasta el aroma de las colonias. Profesionales.

Profesionales y femeninas. Hembras. Mujeres.
Palabras textuales de los policias después de estudiar la escena del crimen. (¿si no se dibuja una silueta en el suelo se llama "escena del crimen"o "escena del robo"... "o del hurto"?. No sé...)
Al escuchar tal conclusión, yo, como cualquier persona de buen corazón, me hice una imagen mental de las atracadoras: a partes iguales de Marnie la ladrona, Catwoman, la señora Fletcher y Jamie Lee Curtis.

Me dolería hasta la última pestaña si entraran en mi piso y me separaran de mis cuatro tebeos de Tintin o de mi juego de café por estrenar (regalo familiar, como no) o de mi caja chula de madera vacía (es que es muy chula... regalo no familiar). Por el dividí no sufro porque es de baratillo. Por el reproductor de video tampoco porque ya cuesta encontrar películas VHS. La tele seguro que no se la llevan, es pequeña y superculona, la más fea del baile, a mi me gusta, es mia.

De todas maneras y viendo lo frecuente que es entrar en casa ajena por la zona, no descarto cavar un foso alrededor de mi piso, lleno de cocodrilos, pirañas y medusas veranigas.

Lo que si es seguro que me voy a comprar es un batín, no sea que sin quererlo consigan entrar mientras esté yo dentro. Al menos que me encuentren presentable.

El batín de raso y con estampado de piel de tigre, por supuesto

25/9/07

exodus!



Los ves crecer, se hacen medio hombres a tu lado, descubren donde vives y un buen día llaman a tu puerta. Por las bravas se autopresentan a tu padre, besan a tu madre y de repente pasan a formar parte de tu familia.
Comienza la competición sanísima por acumular conocimientos musicales, lugares visitables en épocas vacacionables, bares humanos, películas de leyenda, libros de cabecera de por vida, crecimiento de las patillas (yo, quedé último en todas las modalidades!)

Chicas, cervezas, paseos, cervezas, conciertos, cervezas, mujeres, cervezas, noches, cervezas, bailes, cervezas, penas, alegrias, una risa, un uuuuy!, dos casi!!, tres vaya!!!, cuatro otra vez será!!!!, mil siempre!!.... muchas cosas... muchas cervezas...

Y, de repente, otro buen día, sin cerveza ni nada, con sus patillas bien anchas, te dicen que se van.

Aquí al lado (dicen), lejos, bien lejos!!. Echando raíces, hijos, canas, entradas, patillas, cervezas no...

Que sepais que no me acuerdo nunca, y menos cuando me acuerdo, de vosotros, por lejanos...

Me voy a tomar una cerveza, a vuestra salud!

13/9/07

verano a bocetadas





Los señores Canon, Olympus, Nikon, Kodak, Leica me odian



... y sus hijos también.

9/8/07

distancias




¿Qué importa cuánto falta por llegar mientras sepa por dónde nos va a ver el sol al reencontrarnos?

17/7/07

la segunda a la izquierda




Tengo la manía de preguntar como llegar a los sitios a la gente que se me cruza, aunque ya lo sepa. Y lo peor es que les hago caso hasta si me dirigen a otra dirección. La aventura es la aventura.

El morbo me viene cuando alguien, siempre hay ese alguien, te aconseja que cuando llegues hasta el lugar que te ha indicado, vuelvas a preguntar. Entonces la manía se vuelve vicio y ya incluso olvido a donde iba.

9/7/07

¡volver!



"...volver, con la frente marchita..." decía el tango.
No es mi caso, aunque alguna (¡una!, bueno ¡dos!, vale ¡tres!) solitaria(s) y aventurera(s) cana(s) ya me acompaña(n) y la(s) dejo crecer con indiferencia por mi parte. Aunque lo marchito está unos centímetros dentro de mi frente... bien, más que marchito es que nunca ha llegado a florecer del todo... un jardín de bonsais, vamos...

Total, que soltar un estribillo de arrabal siempre te deja en buen lugar a la hora de justificar una ausencia. Y eso que tengo justificantes como para que falten médicos en la seguridad social para firmarlos todos:
el solsticio de verano, los chiringuitos, el cambio de horario, las minifaldas, la jornada intensiva (¡que no reducida!), el mar, la playa, los pajarillos que cantan y las nubes que se levantan, Telefónica, las partidas de dardos, las tapas de mi barrio, la presión atmosférica y la cerveza de presión, los sudores, Keith Richards, los estudios, los exámenes, los aprobados y sus celebraciones, la familia (bien, gracias), la moto, la carretera y sus rotondas (¡que nadie vaya a pensar mal, eh!), mi sofá, dormir... tal vez soñar (también), la orchata, las musarañas, las mañanas con George, las tardes conmigomismo, las cenas y desayunos con Chiflis...

y continuaría y continuaría la lista de no excusas, pero como cantó aquel:
"...contra el destino nadie la talla..."

6/6/07

mar rizada



Capeando bucles y tirabuzones, rey inmigrante de la bella costa que se deja ver donde rompe la última espiral.
Y mareado de alegría.

21/5/07

por la mirilla

por la que nunca miro, por la que desfilan a diario mis vecinos, peculiares y particulares, como los de cualquiera.

Frente a mi puerta, un grupo de disminuidos psíquicos. No es un insulto, lo son. La fundación para la que trabajan les proporciona, a un módico precio, el piso que comparten durante cierto tiempo, hasta que se instalan por su cuenta o los ubican en otra vivienda. Es como un piso de estudiantes, repetidores insistentes en su caso, un erasmus psicodélico, toda la tuna viviendo junta, pero sin panderetas ni bandurrias. Siempre saludan, me caen bien, aunque con tanta rotación de gente nunca sabes distinguir quién vive allí de quién está de visita.

Sobre ellos, un subnormal. Esto si es un insulto. Bien entrada su tercera edad del pavo le ha dado por aprender a tocar bien fuerte la guitarra, la eléctrica claro, que se oye más. Y no contento con eso, se atreve a abrir la boca y emitir sonidos que rivalizan en volumen con el llanto de perro del averno que provoca con su instrumento. Toca fatal y canta peor, pero él pone voluntad e insistencia, para desgracia de todos los vecinos y la mitad del barrio.

Sobre mi techo, una pareja de origen aún desconocido para mí. Medio árabes, medio negros, medio mulatos, no sé. Eso sí, muy guapos, él y ella. Hasta hace bien poco intentaban batir el récord mundial de horas seguidas fornicando, al menos eso deduje yo. Supongo que lo consiguieron porque ya apenas entrenan. De premio les dieron una niña pequeñita que es la mar de guapa, como ellos, claro. No hablan mucho, pero siempe, siempre sonríen, es lo que tiene haber entrenado tanto.

Bajo mi suelo vivía el presidente de la escalera, el señor Aznar. Es verdad, en serio. A mi no me sorprende ya que pasé muchos años teniendo como presidente de la comunidad (de otra) a un tal Felipe Gonzalez. Por suerte ninguno de ellos se parecía físicamente a sus tocayos, los otros presidentes. Ya hubiera sido dedmasiado.

El señor Aznar era un buen hombre, sólo me inquietaba su fijación en que yo fuera su sucesor, y no le servía de excusa el que mi apellido no coincida con el de ningún presidente de país conocido.
La nada graciosa casualidad hizo que el señor Aznar muriera aquel triste once de marzo de hace ahora tres años.

Desde entonces, en un golpe de estado a nivel de comunidad, su esposa se autoproclamó presidenta. Y muy bien que lo hace. Es una mujer de carácter para la que hasta hace casi nada la culpa de todos los males de la escalera, el barrio y buena parte de la história mudial la tenían los moros.
Eso era antes, ahora, todo niño marroquí que nace en el edificio pasa a ser cangurado con cariño por ella mientras sus madres trabajan. Los críos están encantados y ella también. Una gran mujer.

Y así, bajando piso a piso van apareciendo más personajes de diferentes colores, tallas y modelos. A cual más pintoresco.
Siempre tengo azúcar y sal de más por si algún día la buscan tras mi puerta, desde el otro lado de la mirilla.



10/5/07

me parece haber visto...




Aunque llegó tarde, para variar, a la tormenta de besos, esperó a volver a ver su cara en la última nube.

19/4/07

parapluie




El fin de las constantes lluvias ha dejado en mi casa una bonita colección de paraguas ajenos, comparable en stock a cualquier tienda de chinos.

Con los paraguas me pasa lo mismo que con los encendedores, las agendas, los bolis, los décimos de loteria... objetos que por principios y por finales me niego a comprar salvo en necesidad extrema (seguro que todos nos hemos despertado algún día convencidos de practicar nuestra primera traqueotomía y claro, ese día te ves obligado a comprar un boli Bic nada más salir de casa).
Por eso siempre espero que me los regalen o presten o rescataralos de su abandono en los sitios o simplemente robar... apadrinarlos.

Igual todo es un acto de venganza personal por tantos y tantos que he perdido. Casi accidentalmente me convierto en justiciero, como Charles Bronson pero sin bigote (confieso que achino un poco los ojos cuando perpetro mis acciones) y me llevo a casa la compensación por todos los que como él he perdido o me faltan por perder.

También es verdad que crecer al lado de un colegio femenino de monjas me ha marcado el sentido de arrepentimiento por las acciones cometidas y muchas veces acabo devolviendo las cosas.

Si estos días de sol radiante, os cruzáis con alguien que lleva un ramillete de paraguas bajo el brazo, ese soy yo.
Sus legítimos dueños lo agradecerán.

3/4/07

la espera

Se agotaron las uñas mucho antes de que la aguja segundera acabara de morder la esfera des reloj. Y cada minuto eran sesenta mordiscos, y cada mordisco era tiempo perdido.

Y si te digo que no desespero, créetelo, aunque sea mentira.

20/3/07

soplando fuerte

Esta mañana, por un momento, creí que todos podíamos volar.

Entonces me acordé de la cantera que acumulo en los zapatos.

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