10/3/10

Días extraños



Parecemos campos por labrar a los que infecciones y virus vengan a hacer su cosecha, por mucho que mantengamos el sentido del humor como poco útil espantápajaros.
Aunque sea para reírnos, por malos que estemos, que no lo estamos, y por más que nos reímos.

23/2/10

I'm a poor lonesome cow-boy



Tengo una lavadora que más que moverse, cabalga.
Ya no es un electrodoméstico, es el caballo blanco de Terry sin rubia encima. Es Furia, Babieca, Rocinate, Jolly Jumper... todos ellos con tambor y centrifugado.
De ella, la ropa no solo sale limpia, también mareada. Junto al jabón y el suavizante se ha hecho indispensable poner una biodramina.

Los vecinos, alarmados por los seísmos que provocan mis coladas, no paraban de repetirme las bondades del lavado a mano y la importancia social del reciclaje de los viejos aparatos domésticos.
Les hice caso y al poco ya estaba buscando una nueva ocupación para ella.

Quise inscribirla para que desfilara en la cabalgata de reyes pero la rechazaron por temor a que dejara atrás al resto de carrozas.
Del ayuntamiento me llegó un aviso de que si la dejaba en la calle me cobrarían el impuesto de circulación, tarifa vehículo pesado de carga con gran cilindrada.

Ante tanto rechazo y conmovido por la triste mirada de su gran ojo, decidí quedármela y dejarla hacer lo que mejor sabía: trotar.

Es lo que tiene ser una persona que nunca ha tenido animales en casa, que le acabas tomando cariño a los electrodomésticos. Ellos saben reconocerlo, y el día que llegue la rebelión de las máquinas, que llegará, el día que vuestra sandwichera se convierta en un letal terminator dispuesto a planchar a la raza humana, ese día recordarán que yo los traté con cariño y casi fui uno de los suyos.

Y si no se acuerdan, siempre puedo darme a la fuga a lomos de mi lavadora.

11/2/10

it's only rock'n roll but...



El que te pisa, el que te empuja, el de dos metros y medio que siempre se te planta delante, el que canta todos los estribillos en idioma inventado, el que te hace derramar la cerveza o directamente te la arroja encima, el humo, el sudor, el volúmen.
Al que quemas con el cigarro, sin querer, o no. Los que te pasan por los lados a empujones, la que te mira fijamente sin mirarte, básicamente porque mira a otro en tu trayectoria, el vaso que aguantas con los dientes mientras aplaudes, las entradas que guardas en un cajón, las púas volando, los escupitajos de Iggy, la tos de Josele, Dylan cantando junto a Keith y Mick, los amigos siempre al lado...

¡joder, que ganas tengo de volver a un concierto!

4/2/10

Estacionario



Sin dejar de ser un veraniego declarado, cada vez le encuentro más encantos al invierno.

29/1/10

Discriminación semanal



Mis domingos son tan egoístas que solo piensan en cuanto falta para volver a ellos, sin darse cuenta de lo que se pierden de por medio.

El día que lo descubran, dejarán de ser domingos.

21/1/10

Una noche en la ópera



Hace unos días fuimos a la ópera.
Reconozco que siendo mi primera vez tenía ciertas dudas. Tres horas frente a cincuenta personas gordas cantándote en italiano no es un plan que emocione, a priori.
Pero fui, valientemente.

Porque lo leído sobre la obra me animó.
Prometía espadas, duelos, batallas, amoríos... vale, faltaban monstruos gigantescos, asesinatos, zombis, guitarras eléctricas... pero ya me convencía la cosa.

El valor se me acabó por completo al llegar al asiento y comprender la razón del económico precio de las entradas: cuarto anfiteatro, primera fila.
Para una persona cabal eso no sería inconveniente, pero para mi y mi miedo a las alturas supuso un agudo grito histérico falto de hormonas nada más ver el asiento y hacer, a groso modo, el cálculo mental del tiempo que me tocaba permanecer en él.

En el mismo momento que mis sudores pasaban de fríos a congelados se apagó la luz. Y al instante se elevó la orquesta. Justo antes de que soltara una nota la primera voz.
Ya no sólo sentí vertigo por las alturas, además tenía los pelos de punta y la carne de gallina. ¡Se me disparaban los poros hacia afuera en todas sus disciplinas!

Tanto me llamaba la atención lo que surgía del escenario que me armé de valor y sin despegar la espalda de la diminuta butaca, estiré el cuello todo lo que pude, quizá llegando al límite de lo físico porque en más de un momemto temí que mi cabeza saliera disparada como un tapón de botella de cava, a distancia y con precisión.

Y lo que vimos, vino a ser más o menos así:
Un tipo con pecho paloma les dice a unos soldados con armaduras de plástico algo sobre una gitana que por lo visto era lo peor de lo peor...
(aquí estuve tan pendiente de no decapitarme estirando el cuello que no leí la traducción en la pantalla puesta a tal efecto y me temo que algo me perdí)
En estas que hay uno que canta y otro que yo pensaba que era el mismo, pero que no (juro que se parecían pese a ser uno chino y el otro suizo), y a los dos les gusta la misma gorda que cada vez que sale da la impresión de querer perder la virginidad mientras se lo cuenta a una amiga que no parece tan gorda ni tan virgen.
Y salen unos gitanos y una mujer mayor, que seguro estuvo gorda alguna vez por lo bien que cantaba, o eso o o tenía pecho paloma y aguantaba la respiración...
Y poco más.
Que los dos eran hermanos y la madre no era madre (ex-gorda sí, seguro) y que la virgen prefiere morir antes que follar con un desconocido... ¡pues pídele consejo a tu amiga y ya verás como llegas a la jubilación!

en definitiva, que me gustó, que me encantó, que quiero repetir!
y eso que no salieron ni monstruos gigantescos, ni asesinatos, ni zombis, ni guitarras eléctricas... ni falta que hizo.

Quizá porque al finalizar, a la hora de los aplausos eternos para los músicos y los cantantes, me sorprendí encaramado con la barandilla en las rodillas, inconsciente de los cuatro pisos que me quedaban por debajo.

14/1/10

Ahora toca


Superada ya la sensibilería navideña toca que hablemos de temas serios: ¿cuanto falta para vacaciones?

29/12/09

Una tienda diferente




- ¿A quién le toca ahora..?
- ¡A mí!...póngame 200 gramos de esperanza, pero de esa de ahí, la verde esmeralda...
- ¿la quiere para pintar un cuadro o para hacer un pastel? en segundo caso le recomiendo ésta (señalando un tarro de la estantería), no repite tanto...
- la quiero para coser sueños en la almohada... ¿la tiene en hebras?
- no, pero tengo sueños de seda en el almacén, ¿quiere verlos?
- ¿¿por qué los tiene encerrados ahí??
- ¡porque a la que me descuido se desmadran y salen volando!
- ah, claro... pues ahora no sé qué hacer... ¿esta estrella fugaz qué precio tiene?
- si la captura, es suya
- ¿se dejará coger?
- lo dudo, pero puede intentarlo si lo desea...
- uhm... si no se va a quedar luego tranquila en la estantería, mejor no me la llevo...
- ¿y qué le parecen estos tréboles naranja? nacieron de las entrañas de un volcán en la tierra del sol y dicen que quien está cerca de ellos nunca tiene frío...
- ¿existen en versión calcetín?
- ¡por supuesto!, ¡y además lucen de contentos en la oscuridad!
- ¡entonces póngame 35 pares medianos para nosotros y 2 pares XXL para nuestro elefante, por favor!
- ¡marchando!, ¿desea algo más?
- ¿me los puede envolver de regalo en papel invisible? así pasarán desapercibidos hasta la noche de reyes...
- ¡ahora mismo!
- ¡gracias!..y Feliz Noche de las Uvas!
- ¡Igualmente!

(de Ana Canela)

23/12/09

Por demanda popular...




Fumanchú, vuestro siervo de los lápices de mina dura.

17/12/09

El mejor invento de la historia




La pinta, por supuesto.
Sólo superado por la cama, como no.

10/12/09

flotación!


Saltando entre burbujas de jabón con nombre oriental, conscientes del momento en el que harían "plop"... o "plup"... o lo que hagan al llegar a su fin.

1/12/09

fiestichista

Creo que lo soy.
Porque me gustan las botas en punta, las pieles en general, los cueros en particular, las blondas, las blondies aunque más las brownies y los brownies. El verde y lo verde, mucho...
y casi todo lo que te tienes que pensar dos veces antes de decir en público que te gusta.

Siempre dentro de un contexto festivo, claro.
Casi siempre. A veces.

24/11/09

Oído por ahí...

"¡Vete a hacer gárgolas!"


Artesanía gutural.



16/11/09

Poltergays




En el silencio del amanecer, cuando las cosas deberían dormir, yo oigo voces en mi cama.

Me persiguen día si y día también a través de la almohada con la que tapo mis orejas con todas las fuerzas de que dispongo a esas horas. Están ahi sin mi permiso y fieles a su rutina horaria diaria sin vigilias ni festivos, entonando sus cánticos o mantras o karakias o rezos. Melodías de ultramuros que me desvelan antes y con más puntualidad que el despertador.

Tardé como tres minutos en descubrir que tales incordios matutinos venían de la pared de al lado, justo la lindante a la cabecera de mi cama. Tampoco fue demasiado difícil llegar a tal conclusión ya que desde esa pared ya había sufrido en mis carnes tempranas aberraciones tales como una radio despertador a volumen considerable y un perro salido del averno con un ladrido que parecía que te clavaran alfileres en lo oscuro de los ojos.

El ruiseñor de las mañanas en cuestión no es otro que un algo con apariencia humana que presume sin nadie pedírselo de inquietudes musicales y con buen despertar, tanto que lo hace entonando las peores canciones que os podáis imaginar de cualquier radiofórmula latina.
Y si lo hiciera bien aún tendría disculpa, pero todo su talento lo enfoca hacia la perfección de los gorgoritos en los coros con la pretensión (imagino yo a esa horas) de retar a Bustamante en duelo a muerte por afonía, el día que se lo encuentre.

Por si fuera poco el sonido de su campanilla fresca con el rocío matutino, acompaña la melodía con poco sutiles carreras de pasos cortos de pies calzados con bastos tacones del material más sonoro del mundo. Carreras de fondo y resistencia supongo, porque haciendo los cálculos a vista, me sale que en cada uno de sus taconeos infinitos podría llegar no al pueblo de la lado, al siguiente del siguiente y volver.

Varias veces he pensado decirle algo feo al respecto sobre su voz, algo que lo deje mudo, al menos por las mañanas, cuando me lo cruzo por la calle, pero como mide casi dos veces el doble que yo me pongo transigente conmigo mismo y la cosa no pasa de ahí. Y eso que lo más que me puedo llevar es un bolsazo o un estirón de pelo.

Así que en breve me volveré a despertar sobrecogido por cánticos que turben mis sueños para acompañarme a conocer el nuevo día.

Lo peor de todo es que el pobre chaval no es nada malo comparado con su padre... pero esa es otra pesadilla... más sobrenatural si cabe... más aún si se escucha...

4/11/09

la montaña



Salimos de las brasas para volver a ellas, voluntariamente.
O era eso o encontrar castañas silvestremente...
o setas...
... o caracoles!

En un par de días volvemos. A la montaña y a las brasas.

27/10/09

copilotando



Mi actual situación de copiloto novato me exige aprender con insistencia las técnicas habituales para dominar la disciplina. Las más básicas son el control absoluto de la radio del vehículo, el perfecto enfoque del retrovisor de mi lado hasta verme yo reflejado en él para atusarme las cejas o lo que se tercie, el continuo quita y saca del cinturón de seguridad comprobando así la garantía del fabricante, asirme al freno de mano hasta dar con el ángulo ideal para encontrar mi posición más cómoda, la búsqueda de el perfecto equilibrio entre las ventanillas, subiendo y bajando los cristales, hasta dar con la temperatura que me parezca más agradable (en su defecto, o también, probarlo comandando el regulador del aire acondicionado), la indicación sobre que dirección tomar en cada momento, el control de el tiempo exacto que se tarda en efectuar cada aparcamiento (para luego calcular una media... cosa que es preferible que calcule el propio conductor con su página exel para así motivarse a batir su record).
Y la más importante, madre de todas ellas, el aconsejar a modo de reprimenda al conductor ante cualquier situación que no sea de mi agrado (con el tiempo lo agradecerá y olvidará el rencor).

Creo que se me va a dar bien!

14/10/09

mosquitos!




Vivo un idilio desigual con ellos, les gusto mucho pero ellos a mi no, nada. Pensaba, infeliz, que nuestro verano indio del amor de cada año había tocado a su fin hace semanas y me doy cuenta de que su temporada estival se ha alargado de manera incomprensible para los insectos de temporada, si es que son insectos, insectos pilotos, kamikazes del molestar ajeno, cosa que no se ni me importa demasiado porque me dan el mismo repelús vuelen o se arrastren.

El caso es que me han pillado el gusto como si fuera el bar que más tarde cierra y todos, o los más sibaritas (cosa que me llenaría de orgullo a la par que de picadas pero que me estoy pensando si me gusta o no), acuden a mi.
Que estoy hecho un mapa sin ríos ni capitales pero con todos los puntos de la ruta marcados.

Mosquitos tigres, mosquitos leones, todos seréis los campeones, pero no a mi costa, por favor.

30/9/09

Arquetipicos (III)



Si nunca jamás a existido un personaje al que ningún género se le resistiera y hubiera encajado perfectamente en todos, desde el de terror a la comedia y todo lo que queda en medio, es es "el feo con pinta de loco!"
Y si alguna vez ha nacido alguien para hacer ese papel suyo, ha sido Victor Israel.

Descansi en pau, mestre!

22/9/09

io te digo...






A los sicilianos les encantan las ducatis. A mi también.
No devuelven el cambio hasta que lo reclamas con cara de ellos pero enfadado y lo devuelven con la excusa del olvido.
Los hay rápidos muy rápidos y lentos de ir por la cuneta. Luego bajan del coche y son todos iguales o parecidos. Observan con fijación, a ti, básicamente. Preguntan mucho, también a ti. Son observadores y curiosos, lo que aquí llamaríamos chafarderos. Parecen simpáticos. Hacen chistes a tu costa de una fina ironía con la que te carcajeas si entiendes el italiano con acento.
Todos han estado en Barcelona.

A los sicilianos les encantan las ducatis. A mi también.

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28/7/09

en seco



Tenemos la barca en el quirófano de las cosas que van por el agua.

Es un hangar, un enorme invernadero, la capilla sixtina si se hubiera montado en una tarde, en línea recta y sin pintor. Un pueblo cubierto de lona habitado por esqueletos de vehículos, piezas imposibles y los fantasmas de los barcos que olvidaron para que estuvieron hechos.
Cerca de todo pero lejos del mar.

La razón del por las qué las cosas fuera de su contexto no siempre hacen gracia.

13/7/09

redundancia





Inmersos en la aventura de planificar una aventura.

16/6/09

alto voltaje!



Nos sacudió la noche entera del alambre en el que vivíamos. Volvimos al negro cubiertos de aceite a base de campanas y cañonazos que sonaron como el trueno, camino del infierno.

3/6/09

alarma!



Nunca he sido de ir de tiendas, ni de las de comprar ni de las de acampar. Tuve un momento, como todos, que abusé de las segundas por las precariedades monetarias y el me lo paso todo por el forro (de la tienda) típicos de la juventud.
Aunque aún precario monetariamente las he intentado evitar desde hace mucho.

Las otras no. Siguen sin llamarme la atención pero reconozco que durante unos años las visité de manera compulsiva, y no por comprar, lo hice por los nervios, por la adrenalina y por las cosquillas.
Me explico: por alguna extraña razón que luego os cuento, era ir a una tienda, una tienda grande, de ropa o similar que tuviera dispositivo de alarma al salir con uno de sus productos no pagados y hacerlo saltar a todo volumen. Y sin llevarte nada de allí, lo que tiene su mérito.

Fue a partir de una mañana de festivo que desperté sin recordar gran cosa de la noche anterior, seguramente debido a la moda que surgió entre los locales que frecuentaba de poner tónica caducada en los gintonics, en la que me percaté de una pequeña cicatriz en la zona donde deberían estar mi tableta muscular abdominal si no la cubriera una sutil capa oronda de grasa a modo de protección. En ese justo momento tuve la certeza de haber sido abducido por una especie superior la cual introdujo en mi organismo algún minúsculo artefacto de impensable tecnología para la humanidad y la gente de mi pueblo también.
Me sentí un privilegiado, un superhombre, la leche condensada. Solo faltaba poner a prueba mi nueva personalidad biónica.
Nada. Nulo. Cero. Ni sacaba premio en las tragaperras ni se me abrían las puertas del metro ni me bajaba pelis a más velocidad ni repelía las balas, aunque esto nunca lo probé, pero casi.

Hasta que un feliz día, inmerso en el agobio que supone ir a comprar un regalo en forma de ropa a tu madre un sábado por la tarde en un gran centro comercial, descubrí el milagro.
Fue salir de la tienda tal y como había entrado, y saltar la alarma. Las dependientas salieron en grupos de tres a la carrera tras de mi, me dieron caza al medio metro y empezaron con el semicacheo.
De ahí a otra tienda y a otra y a otra y a otra. Me daba igual lo que vendieran, lo importante es que tuvieran dependientas y muchas. Eran nervios, era adrenalina, acababan siendo cosquillas.

La cosa fue a más, tanto, que las alarmas saltaban ya cuando entraba a las tiendas, cosa que hacía que no me cachearan, cosa que fue restando gracia a mis poderes, cosa que hizo que me diera un tiempo de margen para retomar la ilusión.

Y al tiempo volví, pero la cosa ya no era igual. En las tiendas, en los comercios, quizá por culpa de otros como yo pero sin los mismos poderes que tienen que recurrir a esconder prendas no pagadas bajo los abrigos par hacer saltar las alarmas, allí donde yo hacía que los clientes se giraran hacia mi con cara de desprecio, habían puesto guardias de seguridad.
Las dependientas ya no salen a la caza. Son ellos los que corren tras de ti con cara de haber leído pocos o ningún libro, te agarran con fuerza en esa zona que va desde el cuello hasta el hombro y no se disculpan. Y ni siquiera hacen cosquillas.
Desde entonces he dejado de ir.
Pero debo volver. Tengo que hacerlo porque abrir mi armario es encontrar un pantalón de campana y varias camisetas que al poco de ponérmelas me producen un torniquete en el cuello por estrechas. Y porque tengo que comprarle un regalo a mi madre.

O lo hago o acabo desnudo y desheredao, viviendo en una tienda de campaña, y eso si que no.

8/5/09

"Z"




Infectaos.
Así los llaman ahora los chavales jóvenes, infectaos.
En verdad, haciéndome el interesante juvenil yo también los llamo así, infectaos.
Y eso que hubo un tiempo en que todos los llamábamos zombis, sin "e" final antes de la ese. Con los ojos abiertos como platos soperos cuando pronunciabas la palabra.
- anoche hicieron una peli de miedo.
-ah! (indiferencia)
-era de zombis! (ojos abiertos como platos soperos al pronunciar la palabra, acompañado por un leve movimiento oscilante de la cabeza)
-ah! (ojos abiertos como platos soperos acompañados del moviento reflejo!!)


Infectaos.
Eso ponía en los pies de foto de la prensa.
Hace tiempo que solo leo los pies de foto porque, siguiendo algún libro de estilo del averno, a los periodistas del papel les prohiben incluir espacios en los puntos y aparte. Parece una tontería, que lo es, pero para las personas que no sabemos leer en voz baja esto origina una falta de oxígeno que en una simple noticia a cuatro columnas puede producir la muerte por asfixia, aunque ese es otro tema...

Infectaos.
Así los llamaban en las noticias de telecinco, antenatres y la tele de mi pueblo que medio vi al entrenar mi pulgar para las olimpiadas del zapeo. Bueno, en las de mi pueblo los llamaban "infèctats!" siguiendo no se que norma nueva de acentuar las palabras una sílaba antes, aunque ese también es otro tema que, aunque chirriante hasta la carcajada, no me produce asfixia pero si un poco de ahogo si lo escucho comiendo frutos secos...

Publicidad viral (como no!)!! -pensé– gente pálida... mascarillas... infectaos... esto es cosa de mickaeljackson!!
Busqué como un loco con poca banda ancha el remix de la canción "trhiller" versión texmex en el yutube, porque me sonaba que el disco cumplía nosecuantos años (lo leí en un pie de foto, por supuesto) y por ver repetidamente en las fotos de encima de los pies (tampoco es que las suela mirar todas) que la mayoría de infectaos lucían coquetos sombreros mejicanos. El dato estrechaba el cículo: o era méjico o las ramblas de barcelona en agosto!
Más aún, si existía videoclip del evento, seguro casi fijo, que el director del medio metraje no podía ser otro que RobertRodriguez al alimón con su sombrero de cowboy!
O era él o era WodyAllen subencionado...

Nada. Ni el uno ni el otro ni nadie. Y si no estaba en el youtube es que no existía.
Era pues, cierto, ellos ya estaban ahí desplegándose a escala mundial.
Los infectaos.
(aquí debería haber un espacio después del punto y aparte pero os jodéis y os ahogáis como me pasa a mi!)
Ya tardáis en desempolvar vuestras sierras eléctricas y de sacar del armario algunos de los viejos rifles, porque JorgeNegrete está a punto de llamar a vuestra puerta.

El fin del mundo viene envuelto en una fajita.

Avisados estáis.

Infectaos...

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